lunes, 1 de agosto de 2016

"El día que odie (el mundo de) el arte" (Repost para The Fine Art Collective)


Como siempre, os dejo mi artículo de esta semana para The Fine Art Collective sobre odios y pasiones. "Del amor al odio no hay más que un paso", dicen.
No olvidéis que podéis leer el artículo completo en el link que os dejo abajo y que podéis comentar, odiar y amar cualquier parte del post ;)


El DÍA QUE ODIE (EL MUNDO DEL) EL ARTE.


Desde aquella muchacha que observó por primera vez impávida las alas desplegadas y los paños mojados al viento de una tal Victoria de Samotracia, ha pasado ya alguna década que otra. Momento exacto también en que supe que el arte era la mejor manera de expresión humana, la que mejor canalizaba mis pasiones y (sin)razones. Tal fue la locura que incluso, cándida de mí, quise convertirlo en mi profesión.


Victoria de Samotracia. Museo del Louvre



Hace el mismo tiempo también del que andaba caída del guindo, en una feliz ignorancia que no entendía aún que el arte no sólo era eso que me emocionaba en las antiguas diapositivas proyectadas en las clases de Historia del Arte y que , como casi todo en esta vida, se emborronaba tras lo que suele denominarse como ”el mundo de”.

Algunas disciplinas como el cine o la danza, esas bellas expresiones artísticas, se convierten en un problema cuando se les añade “el mundo de” por delante.
“El mundo del espectáculo es así” dicen, y claro uno no puede hacer más que agachar la cabeza y callar. Porque “es asi”, y punto. Y entonces coges el guindo, y te subes a la primera rama que pillas por el miedo a ser devorada por un león, o por un crítico voraz o por un #yolosetodoynohaymásquehablar, o por el martillo de una casa de subastas que resuena en los ecos de un millón de euros.

Pero resulta que miras alrededor y en el árbol de al lado ves a otros como tú, subidos a otros árboles, también con miedo o recelo, observándolo todo desde arriba, mirando como “el mundo del arte” lo engulle todo.

No vaya a entenderme mal. Sigo amando lo que hago y sigo mirando con los ojos de la chica de las clases de historia del arte a aquellos que con pasión mueven sus pinceles ajenos a las cifras del mercado del arte y distantes a los intereses de instituciones, mercados y museos.

Sigo admirando a los profesionales que trabajan por y para el arte. Sobre todo a aquellos que dejan de lado los egos y lucimientos personales y que dejan de hablar con condescendencia para simplemente, hablar. Admiro a aquellos que trabajan para que el arte no sea nunca más un producto elitista, que entienden que Luisa, la señora del piso de al lado, también tiene que disfrutar con el arte, pero que cuidan y comprenden que éste es una expresión suprema de la esencia humana y que por ello no debe frivolizarse ni devaluarse.

 Ni “de”, ni evaluarse. Porque al guindo sube uno cuando se da cuenta que en las grandes ferias de arte contemporáneo, en ocasiones, son las propias instituciones las que compran obras de artistas que han sido becados por ellos mismos previamente, que subvencionan a galerías para que puedan ir a esas ferias o que contratan a expertos para que elijan las obras que formarían parte de sus colecciones.  

Y es que hay muchas formas de sentir, de vivir el (o del) arte y uno se da cuenta pronto que tiene que elegir como quiere hacerlo.
Uno de los mayores inconvenientes a los que se enfrenta el arte, es a su mercantilización, que no a su venta, sino al hecho de que todos los que lo amamos deseamos convertirlo en profesión, en una renta, en un prebenda que queremos que nos entreguen por amarlo. Y de ahí no salimos.


Puedes leer el artículo completo aquí:

http://www.thefineart.es/blog/post/el-dia-que-odie-el-mundo-del-el-arte

martes, 29 de diciembre de 2015

"Como (....) cosas que no existen": De la Bienal de Sao Paolo al Serralves en Oporto


Oporto, una ciudad de luz, de decadencia majestuosa, que en su intento de no aparentar lo que no se es, se convierte en  muñeca rusa que esconde dentro de sí otras dos joyas: La Fundación Serralves y la exposición “Como (…..) cosas que no existen”.

En activo desde el 2 de octubre y apunto de clausurarse el día 17 de enero, la muestra resultante de la selección de los trabajos de la 31 Bienal de Arte de Sao Paolo, que cruzó el atlántico para caer en la ciudad lusa, merece una reseña y sobre todo una visita.

Vista panorámica de la Fundación Serralves.

La exposición, que incluye el trabajo de veintiocho artistas o colectivos que fueron expuestos con anterioridad en la Bienal de 2014, adquieren en Portugal un curioso significado al cambiar de contexto. Dejar atrás Brasil supone también alejar los problemas acaecidos en América Latina, enfrentarse a la mirada europea y su ombliguismo, que al tiempo enfría y emborrona lo que los artistas denuncian en los trabajos seleccionados.

“Como (….) de cosas que no existen”, el controvertido enunciado que intenta hilar la exposición ya fue muy criticado durante el desarrollo de la Bienal, al ofrecer múltiples lagunas e incoherencias en el discurso, que  pusieron al descubierto a sus comisarios.
Pero también es cierto que se convirtió de esta manera en una metáfora del arte contemporáneo, dándole sentido a esos puntos suspensivos del enunciado, que son todo y nada a la vez.

Por ello el lema, tanto de la Bienal de Sao Paolo como de la exposición, es dar voz a aquello que no existe, que se calla, que se esconde, que se evita.
Por ello uno de los objetivos de la exposición es abordar la noción de conflicto a través de proyectos que tienen en su centro relaciones no resueltas, entre grupos, entre diferentes versiones de la historia o entre ideas incompatibles.

Detalle de "Como (....) cosas que no existen. Foto: Pedro Crespo.


Ese espacio lleno de puntos suspensivos en el enunciado se convierte así en un juego de la propia exposición, al poder ser rellenado con múltiples significados, convirtiendo al espectador al mismo tiempo en creador, al poder dotar de diferentes sentidos a la muestra. (Por ejemplo: Como ver cosas que no existen, como sentir cosas que no existen, como reflexionar cosas que no existen…).

Las opciones son infinitas y con ellas cambian el sentido de las obras y el dialogo que se establece entre ellas. Tal vez demasiado enrevesado para el espectador, pero si eres capaz de entrar en el juego, no  querrás salir de ahí.

Las “cosas que no existen” son los valores que el sistema nos impone o nos esconde. La exposición se pregunta cómo pensamos y sentimos fuera de los límites del sistema, como sería el sistema si nos dejaran completarlo, justo como hacemos con esos puntos suspensivos del título de la exposición.

Nos crean fronteras artificiales, divisiones de países, continentes, razas, religiones y culturas, y aquí es donde entra en juego el trabajo de Qiu Zhijie con“Mapas”.


Instalación "Mapas" de Qiu Zhijie. Foto: Pedro Crespo.

Enfrentarse a un inmenso mural  donde numerosos mapas señalan un mundo imaginario y nuevo, hace crecer la sensación de que las fronteras que el ser humano ha configurado ya no sirven. Hace reflexionar sobre la necesidad de establecer un nuevo orden que estructure el planeta en post de otras coordenadas más humanas, que tienen que ver más con las necesidades sociales, afectivas y de derribo de ideas preconcebidas, tanto religiosas como políticas.

Detalle de algunas de las geografías creadas para "Mapas". Foto: Pedro Crespo.

El mural de Qiu Zhijie es aún más impresionante si cabe, al realizarse en tan sólo tres días, sobre papel de arroz semitransparente y tinta  y con las técnicas de mapeo de la  tradición china. Estos mapas señalan lugares imaginarios, configurando países y ciudades cuyos nombres giran en torno a temáticas como la política, el amor, la religión o los estados emocionales, creándose así una especie de topografía inventada de la vida contemporánea.

Detalle de "Mapas" de Zhijie. Foto: Pedro Crespo.


En el centro de la enorme habitación y rodeada por los murales de Qiu Zhijie, flotaba un árbol suspendido sobre un esfera roja, que se cierra con una suerte de bancos de madera que se disponen en círculo rodeando la obra. Inevitable recordar aquel pasaje celebre del Principito, donde un baobab, el árbol probamente más antiguo de la tierra, crece sin límites hasta llenar todo un planeta.

"Mujawara". Grupo Contrafilé.

La instalación denominada Mujawara” perteneciente al Grupo Contrafilé (Compuesto por el brasileño Sandi Hilal, el palestino Beit Sahour, y el italino Alessandro Petti), está inspirada por un lado en la historia colectiva de las comunidades marginadas de Brasil y por otro en la noción árabe de barrio (Mujawara en árabe). Para la Bienal, se creó a propósito un nuevo mujawara al sur de la bahía, donde se encontraban refugiados palestinos,  investigadores, artistas, indígenas y miembros del Movimiento de los Sin Tierra (MST). Estas reuniones tenían lugar bajo la sombra de los árboles. 

A posteriori, los artistas convirtieron el árbol y el banco en símbolo de estas asambleas como metáfora del encuentro y entendimiento entre diferentes comunidades y convirtiendo al mismo tiempo al arte en el vehículo que las amalgama todas ellas.

Bancos de madera y libros pertenecientes a la instalación "Majawara".


La propia instalación viene acompañada de libros amarrados a los bancos que rodean la esfera roja y al árbol, para poder compartir conocimientos con el de al lado, para contar historias al pie del baobab. La utilización del Baobab en este trabajo encierra un gran simbolismo, ya que esta especie fue traída a Brasil por los esclavos africanos, es testigo de los tiempos antiguos y guardián de los cuentos

El baobab de la muestra fue plantado para la Bienal de San Paolo y dejado crecer hasta la exposición en la Fundación Serralves, donde puede observarse su evolución, también como metáfora de que la mujawara sigue viva.
Definitivamente la obra busca instaurar un diálogo sobre la tierra y el exilio, y promueve compartir experiencias comunes.

La gran dimensión de las obras seguía siendo la tónica predominante, cuando me tope de bruces con los rostros gigantes de Eder Oliveira (1983), que habían formado parte de una serie de siete retratos que fueron expuestos en la Bienal, y que además y originariamente, habían nacido en las calles brasileñas. 

Sin título. Eder Oliveira.

Los rostros pertenecían a hombres involucrados en crímenes que aparecían en la prensa sensacionalista, en su mayoría mestizos con rasgos negros e indígenas. Aunque no se indica en la obra que estos retratados sean delincuentes, la manera en que encaran la cámara y el formato de las fotografías de la prensa amarillista, (de donde Eder extra el material de su obra) nos hablan de su condición.


Lo realmente interesante del trabajo es la paradoja que se establece entre sus dimensiones heroicas y su anonimato, en un trabajo en donde la protesta social contra la discriminación de estos seres excluidos, es la tónica predominante.

Lo que también es cierto es que estas imágenes pierden parte de su fuerza cuando son sacadas de su contexto original y son transpuestas en la Bienal y en el Serralves. Porque el hecho es que ciertas obras de arte están íntimamente relacionados con el espacio donde están, como es el caso del arte urbano.

La video-instalación también toma un papel preponderante en la exposición, donde me atropo de principio a fin la trama de “Infierno” del israelí Yael Bartana, en una crítica brutal al derroche y la ceguera que son capaces de producir las religiones.



En el vídeo se narra la hipotética destrucción, por una especie de cataclismo, de la réplica del Templo de Salomón, que se construyó en San Paolo, al igual que ocurrió con el templo original. El templo de Salomón en la ciudad brasileña fue construido  por la Iglesia Universal del Reino de Dios e inaugurado en Sao Paolo 2014.

Tras el cataclismo que aparece en el video, solo queda en pie un muro, como ocurriría con el famoso muro de las lamentaciones en Jerusalén, el único resto que queda del original templo de Salomón.

A pesar de la destrucción, los restos que quedan tras el cataclismo se convierte en una especie de atracción turística, como si el Muro de las Lamentaciones fuese una atracción más, un escenario frívolo para la fotografía de viajes y la venta de souvenirs.

Reproducción del video "Inferno" de Yael Bartana:
Foto: Pedro Crespo.

La obra es una reprobación al despilfarro que supuso su construcción, donde los materiales fueron importados desde Israel, y que costó millones de dólares, generando gran controversia e indignación.  Una oda a la manipulación religiosa con fines comerciales que es denunciado a través del video arte.

Configurada por el colectivo Etcétera, la obra “Errar de Dios” es una instalación creada a partir del libro Palabras ajenas, de León Ferrari (1920-­2012), un collage de textos en donde el artista argentino mezclaba fragmentos tomados de medios de comunicación y la Biblia. Tras trabajar con Ferrari durante quince años, el colectivo creó una instalación para la Bienal en forma de  escalinata redonda con teléfonos, en donde se escuchan conversaciones del Papa, Monsanto, Dios o el grupo de inversiones Goldman Sachs, entre otros, para después solicitar al visitante grabar su propio mensaje.


Instalación "Errar de dios", del Grupo Etcétera.

Una atmosfera un tanto angustiosa, donde el rojo de la instalación del Serralves se mezcla con imágenes del Bosco y una suerte de teléfonos. Estos teléfonos que suenan sin parar hacen alusión a la Bolsa, como metáfora del nuevo dios de la sociedad contemporánea; el capitalismo.
Para completar la escena, es reseñable la petición para abolir el infierno, que ya inicio León Ferrari y que es recomendable leer.


Este ambiente contrasta con el de gran equilibrio y belleza de Historias de Aprendizaje, de la artista chilena Voluspa Jarpa, que enmascara tras la hermosa instalación, una serie de  archivos desclasificados (pero aun así censurados) que remiten a la historia de Chile, Brasil y Estados Unidos.


"Historias de aprendizaje" de Voluspa Jarpa. Foto: Pedro Crespo.

En definitiva una oportunidad de observar el mundo desde la problemática y óptica latinoamericana y donde el arte sirve para analizar diferentes maneras de resolver conflictos.  Muchos de los proyectos tienen en su base relaciones y enfrentamientos sin resolver: Entre los diferentes grupos, entre las versiones contradictorias de la misma historia, o entre los ideales incompatibles. Las dinámicas generadas por estos conflictos apuntan a la necesidad de pensar y actuar de manera colectiva, una manera más potente y enriquecedora que la lógica individualista y en donde “Como (….) cosas que no existen”, pueda ser el vehículo conductor.


*Agradecimiento al autor de las fotografías, Pedro Crespo.


martes, 30 de junio de 2015

MULAFEST: El Arte Urbano se abre camino



Podemos seguir cerrando los ojos para no ver que está pasando, pero el Arte Urbano cada día ocupa mayor presencia en los circuitos tradicionales del arte.

Aunque no lo parezca, el festival Mulafest, evento por antonomasia del Street Art en nuestro país, va copando posiciones y haciéndose un hueco en el mercado del arte. Ya sabíamos que el común de los mortales, el llamado gran público, siente, se identifica y acoge esta manifestación artística surgida en las calles de forma ilegal, como propia.

Es normal encontrarse a menudo con la discrepancia en la punta de la lengua sobre el espejismo del arte contemporáneo, debate que apenas se batalla en torno al arte urbano. Y eso se nota.

Exposición del mural participativo de Ricardo Cavolo.

El Mulafest, que tuvo lugar este año durante los días 25 al 28 de junio, es una celebración de la cultura urbana en su sentido más amplio, que cuenta con una buena legión de seguidores. Su manifestación artística más popular, el Arte Urbano, cuyo interés no ha hecho sino crecer desde su aparición, también lo ha hecho entre aquellos sectores o instituciones conservadoras que un dio lo relegaron a las tinieblas queriendo sepultarlo bajo los designios de un “arte menor” (en el peor de los casos, sin el sustantivo “arte” por delante).

Los índices de ventas, los records alcanzados en subasta, el interés de los coleccionistas por adquirir este tipo de arte (temerosos de que de verdad comience a contar en mercado) y la cercanía y el interés con el que lo acoge el público, ha empezado a cambiar el panorama de este festival y de la existencia misma del arte urbano. Ahora son estos  sectores tradicionales de los que hablábamos, los que comienzan a querer estar.

Si las casas de subastas patrocinan artistas urbanos y tienen stand en un festival como Mulafest, es que algo está cambiando. 


Stand de Duran Subastas en Mujafest.
Duran Subastas aparecía en el recinto del IFEMA como patrocinador de algunos artistas como Sfhir y con stand propio, donde no faltaban obras a la venta (con precio incluido) de este mismo artista y de otros como Pastron7.

Eso sí, nos encandiló la técnica y la habilidad del artista Sfhir, que me hizo cambiar la percepción de lo que supone la realización de una obra de arte urbano, transformando en mi mente la imagen establecida del spray vaporizándose sobre los muros, por el carboncillo, la paciencia y el trazo minucioso del artista. 



        El tríptico metafórico que dejaba en el lienzo central a una diosa con piel de lobo, incluía la técnica de la luz ultravioleta sobre la pintura, que al reaccionar creaba una imagen corrosiva cercana a la radioactividad, muy de acuerdo con ambientes urbanos y underground. No os perdáis su obra y los millones de técnicas que utiliza en sus shows e instalaciones o los soportes sobre  mobiliario industrial que interviene con su estética y animalario característico.

Sfhir trabajando en su tríptico.

      Hablando de la introducción de los circuitos tradicionales en el arte urbano o viceversa, encontramos la iniciativa más emocionante a ojos de los amantes de museos. No es la primera vez que un museo participa en estos tejemanejes, pues ya se cuenta con precedentes como la intervención del artista Dadi Dreucol en el CAC Málaga o la reinvención en clave de Arte Urbano de los carteles míticos de Casas organizado por Museo Thyssen Málaga.

Pero esta vez es el museo el que sale de su burbuja, abandona su comodidad y se desplaza a un territorio ajeno para empaparse de arte urbano. El experimento pareció funcionar, si por funcionar se entiende acercar al público a la idea de museo en otros ambientes que no son el propio, y que otro tipo de público entienda estos continentes de arte como algo móvil, cercano y con voluntad transformadora. No sé si suficiente, pero es un comienzo.

Hablamos de la  iniciativa que el Museo Thyssen llevó al IFEMA con la idea de reinventar una de las obras de su exposición temporal “Zurbaran: una nueva mirada”. Para ello contaron con tres artistas contemporáneos que reinterpretaron en vivo durante el festival la obra “Santa Casilda”, del pintor barroco.

Resultado de la actividad del Museo Thyssen
"Zurbaran: Una nueva mirada".
El artista plástico Ricardo Cavolo, el joven ilustrador Simmon Said y la artista Carla Fuentes, fueron los elegidos. Obviamente lo más interesante fueron las diferentes versiones que los artistas crearon en sus murales, al aplicar técnicas y estilos dispares para contar la historia de Santa Casilda, hija de un rey árabe que fue martirizada en 1807 por convertirse a la religión cristiana.

Por suerte, me encontré con Simmon Said trabajando en su mural y cambiando los tintes claroscuros del maestro Zurbarán por los colores propios del movimiento modernista vienes. Mientras Santa Casilda se transformaba en una diosa al más estilo Klimt, me contó de viva voz que significó para él trabajar en este proyecto impulsado por el Museo Thyssen.


video

Por otro lado, el resultado de la versión de Ricardo Cavolo para Museo Thyssen fue de la mano de la creación de ese mundo propio surgido de una estética circense y de su visión urbana que inunda todas sus obras. Además este año pudimos disfrutar del mural participativo creado para la pasada edición de Mulafest de más de 26 metros de largo (arriba en la foto).

Reseñable es también la presencia de algunas marcas internacionales de productos de pintura especializada, como Liquitex, que patrocinaron el mural de Cavolo y que tiene como buena costumbre patrocinar a artistas dotándolos con material innovador.

Los murales de estos tres artistas, junto al cartel del propio museo, creaba un cubo en cuyo interior se encontraba una instalación luminoso-floral como alegoría al momento en que Santa Casilda es descubierta ayudando a los prisioneros cristianos de su padre en el momento en que les llevaba alimentos y que por obra divina se conviertieron en flor.

En un festival de estas dimensiones, también tienen cabida las iniciativas solidarias que creen en el cambio social a través de la cultura, el arte y la creatividad. Esto es lo que promueve Motores para el Cambio, luchando por impulsar un mundo mejor de la mano de la Fundación Voces, organización sin ánimo de lucro, que lucha contra la pobreza con la fuerza transformadora del arte y la cultura.
Ahí es donde me topé con Mister Piro, que colaboraba en este proyecto con la realización de un mural en vivo. Me atraparon sus acuarelas como reinvención del grafiti tradicional, sus pinturas diluidas que dotan al arte urbano de una nueva dimensión al incorporasen técnicas tradicionales que se suponen, ajenas al arte urbano. 


Mister Piro trabajando en su mural para "Motores para el cambio"

El spray ya no es el rey del arte callejero. Sorprende la juventud del artista y su trayectoria afianzada, pues como dice el famoso tango “Que 20 años no es nada”. También tiene su propia visión sobre la entrada del Arte Urbano en este tipo de festivales y en otros espacios como las galerías.

Las galerías tampoco quieren perderse el espectáculo. Algunas abrazan el arte urbano como de soslayo, sabedores de su introducción pujante en el mercado del arte, pero pocas se dedican en cuerpo y alma y a jornada completa a representar artistas urbanos. Aquí es donde mi debilidad se centra en la galería madrileña Espositivo.

Su elenco de artistas jóvenes y emergentes se complementa a la perfección con otros de larga trayectoria internacional como el artista Borondo. Han conseguido poner en el panorama del arte urbano español a artistas como el italiano Nemos,  cuyos trabajos en las fachadas de la capital comienzan a ser respetadas incluso cuando hay obras de por medio.

Desi Cibera o An Wei aportan la frescura y las ganas de los que comienzan, pero cuya maestría hace pensar en carreras de larga trayectoria y que tienen como eje centrar de su arte, el retrato.


Trabajo en directo de Desi Civera para Mulafest.
Fueron la única galería que instaló dentro de sus paredes una pequeña representación de su espacio en Madrid y sus shows en vivo durante todo el festival hacían que uno tuviera ganas de quedarse allí para siempre.
La artista invitada, María Capdevilla, atrapaba con sorna la crítica a los desmanes y lujos de la sociedad y los valores sobrevalorados de la juventud y la belleza  con sus figuras grotescas y envejecidas. Imprescindible, si no olvidamos que el arte urbano siempre fue de subversión, crítica y protesta.


María Capdevilla para galería Espositivo.

Un lugar para no perderse, más allá de festivales y del mundanal ruido. Para que algo funcione tan bien, tiene que haber una orquestación de fondo y eso le pertenece a las impulsoras del proyecto de Espositivo. La galerista, comisaria y comunicadora cultural Patricia Galán nos contó un poco más de su puesta en escena en el Mulafest.


video

La presencia de otras galerías orientadas al Arte urbano dotaron de color y consistencia la presencia del Arte Urbano en el festival, especialmente Swinton Gallery, La fiambrera o Gunter Gallery.



La Fiambrera, Gunter GAllery y Swinton Gallery.

Lo más interesante a la hora de analizar un festival de este calibre es sin duda su constante reinvención, su sed por incorporar lo viejo a lo nuevo y su avance de paso tímido pero firme, por situar el Arte Urbano donde se merece. El Street Art no va a irse a ningún sitio y va ganando terreno a las tradicionales estructuras del mundo del arte, que poco a poco van rindiéndose a sus pies.








domingo, 24 de mayo de 2015

ILUSTRADORES COMPROMETIDOS 2.0: CONVERSACIONES CON EL ARTISTA JAVI TXUELA

     Cientos de carteles ilustrados a modo de verdaderas obras de arte  empapelan la ciudad de Madrid. Acaba de nacer un nuevo fenómeno artístico. La campaña espontanea surgida entre artistas y creativos para apoyar a la candidata a la alcaldía de Madrid, Manuela Carmena, pone de relieve la importancia del arte en nuestra sociedad como vehículo de ideas y como soporte de pasiones.

Cartel perteneciente a Fer Lucifer
     
     No descubrimos nada nuevo diciendo que el arte ha sido utilizado a lo largo de la historia como propaganda política al servicio de la autoridad. Ya en Roma su arte y su arquitectura, bella y colosal, se situaba bajo las sus órdenes  de la jerarquía como utensilio para calar entre las masas, pero las ocasiones son menos cuando sucede al contrario, cuando es el arte y no el poder el que mueve los hilos sabedor de su fuerza.
      Aún así, se habla mucho de política, pero poco de arte. Iván Solbes, Carmen García Huerta, Rubenimichio o Javi Txuela, son algunos de los artistas que en nuestros país han volcado su genio creador en estos carteles que han acabado desembocando en un auténtico movimiento de Fan Art, donde la candidata se convierte en  musa.
     Nos fijamos en el de Javi Txuela, ese en el que Manuela es convertida en una Superwoman de tintes pop  que ha dado la vuelta al mundo virtual y lleva paso de convertirse en uno de los carteles abanderados del movimiento. Y nos entran ganas de saber mas. Y preguntamos. Así surge “Conversaciones con Javi Txuela:


El germén de este movimiento ciudadano espontaneo surgió en un grupo de Facebook, pero ¿Cómo llegó hasta ti esta iniciativa? ¿Decidiste unirte al movimiento de ilustradores y artistas por Manuela Carmena motu proprio o porque alguien te invito a participar?

Recibí un tuit. Creo que fui yo el que siguió al Movimiento de Liberación Gráfica de Madrid y al rato me llegó una petición de colaboración. En ese momento la campaña artística de apoyo a Manuela no era tangible aún. Cuando acepté, no pensaba que el dibujo fuera a tener tanto recorrido.
Las redes sociales han jugado un papel preponderante en la difusión de estos carteles propagandísticos, creándose cuentas de Tumblr que se van actualizando con los nuevos diseños, a las que se añaden otras de Instagram Facebook o Twitter¿Crees que las redes sociales y los nuevos cauces de comunicación son importantes para la difusión y democratización del arte? ¿Juegan un papel decisivo en el empoderamiento del arte y la visibilidad de los artistas, o consideras que pueden ejercer un efecto negativo?
Creo que son importantes para la difusión, pero no tanto para el empoderamiento. A la mayoría de la gente que comparte arte no le interesa la autoría, buscan sobre todo el impacto, compartir y recibir likes, la inmediatez, sin reparar en la procedencia del trabajo.
Proyección de los carteles en las
fachadas de Malasaña.


Miles de carteles ilustrados en favor a Manuela empapelan las calles de Madrid, junto a proyecciones de estas obras sobre las fachadas de la ciudad y otras manifestaciones colaborativas y al aire libre ¿Crees que el arte debe salir de los circuitos tradicionales y cerrados para ocupar las calles?
Sí, la endogamia artística es la muerte. En Tenerife el arte pertenece a un circuito cerrado, un grupo de artistas que organizan exposiciones y ellos mismos las llenan de contenido. Es un círculo muerto, nadie ajeno a ellos entra. La calle y las redes sociales son esenciales para romper el bucle.


Al cartel de Manuela Carmena le siguió el creado para apoyar a Ada Colau, una de las fundadoras de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y candidata a la alcaldía de Barcelona. ¿Crees que el arte debe ser siempre comprometido con la realidad social?
En absoluto. Creo en el arte por el arte, el que busca únicamente la plasticidad, aunque yo no lo practique habitualmente. 



Cartel ilustrado de apoyo a Ada Colau, la candidata a la alcaldía de Barcelona.


Los trazos de tus creaciones tienen rasgos femeninos y se enfundan en rostros de mujer. Tratas temáticas en torno al problema discriminatorio de género y tocas sensibilidades con tus ilustraciones que tienen que ver con la autoestima femenina o con la del cliché de la belleza. Además colaboras en el Proyecto Kahlo, un proyecto abiertamente feminista que lucha por una visión alternativa de la mujer a la que tienen las revistas más vendidas.
Pero ¿Por qué la mayor parte de las ilustraciones, incluso las de mujeres artistas como Paula Bonet o Sara Herranz reflejan estereotipos de la mujer joven, bella y moderna? ¿Es la belleza siempre necesaria para crear?.

Trabajar en algo que te parece bello ayuda a crear, pero no tiene porque tratarse de belleza normativa. No creo que Manuela Carmena cumpla con los estándares de belleza que conocemos, pero su personalidad rezuma belleza, y con su retrato he llegado a más gente que nunca. 
Al margen de esto debo reconocer que hemos tenido un debate en Proyecto Kahlo sobre como representamos a la mujer, teniendo en cuenta, por ejemplo,  que muchas de nuestras lectoras no son caucásicas. 
Al ilustrar artículos para una revista feminista y de alcance global debemos ser responsables con como representamos a la mujer, no solo en cuestión de raza sino en cuestión de que tipo de belleza plantea. Trato de conseguir ser más inclusivo en mis ilustraciones, sobre todo en Proyecto Kahlo, por lo que representa ese trabajo.

Tan sólo un 4´8 % de los artistas  que participaron en Arco en 2014 (68 de 1.400) eran mujeres y españolas. ¿Qué opinas de la poca visibilidad de las artistas españolas?
Es triste. No tengo idea de porqué sigue pasando esto. Personalmente, cuando veo una obra que me gusta, lo último que miro es la firma. No entiendo como las estadísticas siguen revelando una disparidad tan grande entre hombres y mujeres cuando se trata de creación artística, es algo que debería estar superado. 
Ilustras a Ada y a Manuela como heroínas ¿Qué iconos femeninos o influencias te pesan a la hora de componer tus creaciones?
Trabajo inédito para la exposición en el Círculo
de Bellas Artes de Tenerife.
En el terreno artístico es obvio que como influencia femenina destaca la de Paula Bonet, a la que mencionaste antes. 
La adoro, hace poesía con sus dibujos, admiro todo lo que hace, y creo que la copio un poco. O mucho.
Otros artistas de los que bebo ingluencias o me inspiran son Jenny Saville, Natalie Foss, Natalia Fabia, Jen Mann y Alex Grarant.
En lo personal admiro a mi madre por su fuerza y vitalidad.
También admiro a mi pareja por haber influido ideológicamente en todo lo que dibujo  y a todas mis compañeras de Proyecto Kahlo, por como inculcan el amor propio en cada artículo que escriben y por la pasión que transpiran en este proyecto.

Tu cartel a lo Cat Woman de Manuela se hizo viral en poco tiempo en las redes y lleva camino de convertirse en icónico. ¿Crees que fenómenos como estos pueden ayudar a visibilizar tu trabajo o que puede llegar a perjudicarte en tu carrera el apoyo a algún partido o candidato?
No temo que me puedan perjudicar en ningún caso. La página en la que expongo mis trabajos está trufada de opiniones políticas y sé que quien me sigue es afín a ellas, o al menos las respeta. No echaré de menos a nadie que me deje de seguir por lo que soy.

¿Te sientes parte de esa generación de ilustradores ilustrados que se encumbra ahora en nuestro país? ¿Crees que el auge de la ilustración española es solo una tendencia o que ha llegado para quedarse?
No tengo ni idea de que generación es esa. Ojalá respeten nuestro oficio, y no solo en mi generación, sino en todas las siguientes.
Trabajo para la revista feminista "Proyecto Kahlo".
Muchos de los carteles ilustrados en apoyo a Manuela llegan sin firmar ¿Crees que puede ser una ausencia de egos o tal vez esconda pudor a ser señalados por apoyar una determinada tendencia?
Yo personalmente no lo firmé porque pensé que un cartel electoral debía de ceder todo el protagonismo a la candidata. Ya luego lo vi en El Pais sin firmar y sin mencionarme como autor y llegó el arrepentimiento. Pero se les informó y lo corrigieron. Es un orgullo que me relacionen con un dibujo en apoyo a Manuela, y con toda la ilusión que se respira en el equipo estoy seguro de que ninguno de los que se ha sumado a esta campaña popular se siente comprometido por apoyar esa candidatura, más bien todo lo contrario.
¿Qué es lo que te hace apasionarte e inspirarte de tal manera que tengas que ir corriendo a crear?
Cuando se me ocurre una idea (sobre todo las de trasfondo social) me pongo a pintar como un loco, me da la sensación de que es una idea clarísima y alguien la publicará antes que yo, y lo mío parecerá un plagio. Tengo que pintar muy rápido para publicar lo antes posible, y luego me arrepiento de no haberlo trabajado más. 






Ilustrador y pintor nacido en Tenerife en 1982. Se formó como ilustrador en la Escuela de Arte Fernando Estévez. Su obra se centra especialmente en la denuncia social y el retrato. Es parte de la plantilla de ilustradores de Proyecto Kahlo y ocasionalmente colabora con la revista feminista y queer de actualidad Una Buena Barba.  Su próximo proyecto es una exposición conjunta en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife.

lunes, 27 de abril de 2015

EL ÁFRICA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO.

     Esto no es sólo un artículo sobre Arte. África resultó impredecible en todos los sentidos y no puede reducirse a pinceladas o a asuntos técnico-artísticos. 

     Viajar hasta Kenia en misión laboral acabó convirtiéndose en un punto de inflexión, no sólo en cuanto a temas profesionales se refiere, sino que la experiencia acabó inundando el plano personal como lo hace el Índico sobre la costa keniata. 

     
Algún lugar perdido en la zona de Mombasa (Kenia)


      Al principio sentí cierto recelo al escribir un artículo sobre un proyecto cultural que se desarrollaba en África, por aquello de no caer en clichés sobre el viejo continente, aunque eso en sí ya era darse de bruces contra un buen tópico. Narrar además en primera persona, o como se denomina ahora en la jerga periodística “de forma confesional”, da cierto reparo si se tiene en cuenta que eso supone contar las cosas desde dentro y advertí que hablar de arte en Kenia o en la Conchinchina no puede hacerse de otra manera. El arte es así, visceral. 

     Dicho esto (y a riesgo de que se note demasiado que deje cierta víscera latente en Kenia), el proyecto por el que decidí embarcarme en esta aventura africana se enmarcaba dentro del desarrollado por la galería de Arte Africano Gazzambo (Madrid). 



Galería Gazzambo en Madrid
Me atrapó su labor de visibilización de los artistas africanos en los dos continentes y que tuve la suerte de saborear en su espacio de Madrid, lugar de ensueño para disfrutar de grandes talentos del arte contemporáneo.
Allí conviven los maravillosos estereotipos africanos que todos conocemos (y que en el arte se dejan notar en formas y colores, en estética o temas tradicionales) y la contemporaneidad y modernidad que muestran los trabajos artísticos de un continente que sólo sale en los diarios por las dificultades que atraviesa y no por sus potencialidades. 

     Si tenemos que hablar de talentos, yo me quedo con uno de los abanderados de la galería, el escultor Amos Supuni, que con gran delicadeza aborda temas como la desesperación humana, tratando con sus trabajos de poner voz a aquellos que no la poseen. Su obra cargada de una gran fuerza mística se deja notar en sus esculturas a modo de tótems que ofrecen siempre varias caras dentro de la misma pieza, con una gran influencia cubista-picassiana. 

Amos Supuni en Mtwuapa (Kenia)

     Una de las claves para entender su obra es la utilización de la llamada piedra de Zimbabue, cuyo uso se debe a la escuela que lleva su mismo nombre y que comenzó a ser utilizada debido a las sanciones internacionales impuestas sobre la madera, por lo que decidieron sustituirla por este tipo de roca. Tan importante es el soporte como la carga emocional de la obra, pues los escultores tienen un respeto absoluto hacia las piedras y están convencidos de que existe un lenguaje espiritual entre ambos y que viven en ósmosis.

Pieza de Amos Supini
Amus Supuni


     
















         El proyecto del que hablamos, que consiste en apoyar y descubrir el talento de artistas africanos contemporáneos ofreciéndoles instalaciones y materiales para después ayudarles en el camino de visibilización y puesta en valor en el mundo del arte, daba ahora un vuelco. Serían ahora ojos europeos los que atraparían la esencia africana y los que lo contarían a través de lienzos, al resto del mundo. 
     
     Esta nueva mirada que debía atrapar la esencia del continente recayó sobre el pincel del artista Marcos Tamargo, que debía mostrar África con la pureza de alguien que experimenta por primera vez el país y aspira su cultura milenaria. Realizar un reportaje sobre el cambio de paleta de un artista, de los nuevos colores y temáticas y de el porque los pintores abandonan o comienzan nuevas etapas, me trajo un aire nuevo. 

     Nosotros, los vampiros de las obras de arte, los que admiramos, criticamos, amamos y a veces hasta odiamos el arte, lo hacemos de forma, digamos, incompleta. Nosotros, no creamos. No conocemos la sensación que se siente al tocar la textura de las pinturas, o al absorber el olor de los óleos. No experimentamos el momento en que se visualizan las obras previamente a ser plasmadas en los lienzos, ni imaginamos la mezcla de colores a conseguir para plasmar un atardecer. 

Playa de la costa keniata.


     Me pareció increíble que nunca antes lo hubiera experimentado y allí tuve el privilegio de sentir que había asistido al proceso completo de creación. Había cerrado el círculo. Es auténtica magia vivir experiencias, contemplar escenas o paisajes y que más tarde queden atrapadas en un pincel. Curiosamente nunca coincidían con las mías, nunca eran como yo las había visto. Habían pasado el filtro de un artista y la abstracción había alcanzado sus formas. Curioso, bello, inquietante. 

     Después de este “descubrimiento” vino el enriquecimiento. Los “plastidecor” han formado parte de la vida infantil y de los juegos de muchos de nosotros. Dibujar y garabatear paredes constituye uno de los aprendizajes vitales de los niños de Occidente. 

     Pero para Lenox, que no pudo ir a la escuela, la pintura era algo nuevo, algo magnífico. En el taller del artista Marcos Tamargo se afanaba montando bastidores mientras observaba maravillado la magia del arte, del arte contemporáneo. Sin previo aviso y tras semanas en contacto con obras, pinturas y entre charlas de arte, comenzó a trabajar en el estudio.

      Era la primera vez que Lenox había cogido un pincel en su vida. Había utilizado pintura plástica y materia orgánica como había visto hacer al artista, había absorbido todas las posibles enseñanzas de manera natural.

     No se trata de una historia sensacionalista, sino de una de superación y de cómo el arte puede acortar distancias culturales, crear vínculos y generar esperanza, de cómo la pintura puede unir a personas de procedencias y culturas tan dispares

      
     Esto me hizo pensar en la delgada línea que separa el arte en África, de lo que a veces consideramos erróneamente artesanía y que no es más que una falta de materiales, de soportes, de medios. Pasear por las playas más turísticas de Kenia es darte de bruces con esta realidad, donde detrás de la venta de souvenirs se esconden probablemente potenciales artistas que nunca saldrán a la luz, a menos que tengan la suerte de toparse con proyectos como éste.


Venta de arte en las playas de Mtwuapa.